¿Hasta dónde llegamos como preparadores físicos?

Este blog está orientado a la preparación física, pero consideramos que esta entrada es aplicable a cualquier persona vinculada profesionalmente con el mundo del deporte y el entrenamiento (preparadores físicos, entrenadores, fisios, directivos….) 

Durante el proceso de entrenamiento, todos estamos de acuerdo en que buscamos obtener el mejor rendimiento de nuestros jugadores, pero también formamos parte de un proceso de desarrollo y educación. El categorías inferiores se le da mucha importancia a la figura de entrenador-educador; en categorías senior el objetivo es el rendimiento, pero debemos mantenernos siempre dentro de unos marcos éticos. Nunca, en el ejercicio de nuestra profesión, podemos olvidarnos que estamos tratando con personas.

Acercándonos a un marco más práctico, ¿qué podemos hacer para asegurarnos que estamos actuando de una forma profesional y ética? El siguiente planteamiento es aplicable en todas las categorías, siempre adaptándolo en función del contexto (edad de los jugadores, categoría, club…).

Una de las primeras reflexiones que debemos hacer al llegar a un nuevo club, es entender el contexto de ese club (y de los equipos que voy a llevar) y adaptarme como profesional (con adaptarnos no nos referimos a cambiar nuestra filosofía de entrenar, nos referimos a ser realistas con los medios que dispongo, tanto materiales como humanos, y adaptar mi filosofía a dichos medios). Tener una mentalidad rígida me va a suponer muchos problemas si las cosas no son como yo quiero.

El preparador físico/entrenador tiene una serie de responsabilidades para con su equipo y los jugadores que lo integran. Para entender cómo llevar a cabo esas responsabilidades, hemos dividido la realidad de un equipo/jugador en 4 ámbitos distintos: entrenamiento, nutrición, descanso y vida diaria. Estos ámbitos coinciden con los pilares del rendimiento deportivo. La pregunta que nos hacemos es: ¿Cómo debemos actuar  en cada ámbito?:

  • Entrenamiento: CONTROLAR. El preparador físico, entrenador, o persona al cargo, es responsable de lo que pasa durante las sesiones de entrenamiento. Las variables del entrenamiento son muchas (fisiológicas, técnicas, tácticas, psicológicas, emocionales, sociales…) Sabemos que cuantas más variables controlemos, mejores resultados tendrá el entrenamiento y por tanto podemos hablar de mayor rendimiento. Cada profesional tiene sus medios para cuantificar y medir, para cohesionar al grupo, para asegurarse que sus jugadores rinden a nivel cognitivo y emocional; lo importante es que sepamos como está el grupo y que dosis de entrenamiento podemos dar.
  • Nutrición y Descanso: EDUCAR. Aunque sean 2 variables distintas, las ponemos juntas ya que nuestro papel sobre ellas es similar. Sabemos de sobra que el rendimiento depende en gran medida de lo que comamos, así como de el descanso y cómo recuperemos después de un entreno o una competición; el problema es que el jugador descansa y come fuera de los horarios de entrenamiento. Por eso nuestra labor pasa por educar en esos bueno hábitos deportivos (buena alimentación e hidratación, descanso suficiente y de calidad…). Este aspecto sea quizás el que más difiera entre baloncesto de base y baloncesto profesional. En el baloncesto de base nuestro papel es puramente educativo, tanto en el jugador como en las familias. Hacerles ver la importancia de estos aspectos, enseñar cómo tienen que ser esos hábitos, incluso hacer talleres y ponencias para que el conocimiento les llegue. En profesionales, en cambio, si se puede “exigir” ciertos hábitos para asegurarse un rendimiento óptimo. El jugador debe entender que se le paga para que esté al máximo rendimiento, y por ello tiene que cuidarse en todos los aspectos de su vida.
  • Vida diaria: AYUDAR. Cada jugador tiene una realidad distinta que le define. La familia, los  estudios o el trabajo van a influir enormemente en él. Nuestro objetivo debe ser comprender esas situaciones e intentar apoyar y ayudar en todo lo que se pueda (épocas de exámenes, situaciones laborales, problemas personales). El baloncesto no es el centro de la vida del jugador (sobre todo en categorías de formación y no profesionales), es un medio ocio en que el jugador obtiene desarrollo personal, social y deportivo a través de un juego que disfruta. Debemos entender que los jugadores juegan por disfrutar, y en la medida de los posible ayudarles a conseguirlo, no convertirnos en un obstáculo.

El concepto se resume en controlar lo que está a nuestro alcance, influir en hábitos vinculados a la práctica deportiva, y ayudar si lo necesita en aspectos extra deportivos. No podemos ni controlar toda la realidad de un equipo, ni por el contrario dejar al azar todas las variables, incluidas las relacionadas con el entrenamiento. 

Aunque parezca complicado, debemos creer ello. Tenemos que convencer al jugador de que nuestro trabajo es el óptimo para él, y no hay mejor forma de llegar al jugador que mostrarle que estamos convencidos en todo lo que hacemos; que creemos en nuestro trabajo, en nuestra metodología, en nosotros mismos.

No nos cansamos de decir, trabajamos con personas. Más allá de resultados, nuestro objetivo es asegurar el desarrollo integral de los jugadores, ayudarles en su desarrollo deportivo, entendiendo que este está inmerso en el desarrollo como persona. 

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